Volviendo a casa / Cuatro: Vuelta en cleta
Al salir de la casa me di cuenta que ya no llovía y eso me alegró. Me devolví a sacar mi bicicleta y cambié de planes al tiro. Me fui a vagar por las calles de Santiago: Salí de la casa por Los Pamperos y doble a la derecha en General Roca, solo una cuadra corta para luego doblar a la izquierda por Dr Ostornol hacia el oriente, y después girar por San Ramon. Al final de una cuadra larga me encontré con Avenida El Salto, y doblé a la derecha. Seguí subiendo por Avenida Perú hasta Domínica, y me fui conejeando por Bellavista hasta la Plaza Italia, y desde ahi derechito por Vicuña Mackenna hasta Avenida Matta. Desde ahi sin parar hasta el parque O’Higgins.
Un malva atardecer me sorprendió cuando bajaba por Vergara hacia la Alameda y, al llegar a la Moneda, la noche ya había caído. Mientras pedaleaba, recordé esas calles y el tiempo que pasé caminando por ese barrio cuando estudiaba en la Arcis. Seguí por Teatinos hacia el norte y, al llegar a la Estación Mapocho, unas pocas gotas me anunciaron que pronto llovería de nuevo, así que me fui rajado por Avenida La Paz, que a esa hora ya estaba casi desierta, y pedaleé sin parar hasta la entrada del cementerio General. Rodeé el camposanto por calle Unión y salí a Recoleta por el costado del cerro Blanco.
Cuando finalmente enfilé por Recoleta hacia el norte, llovía levemente. Doblé por Dr. Ostornol y luego por Los Pamperos y al llegar a la que entonces era mi casa, me alegré al darme cuenta que las luces del living estaban ya encendidas. Abrí la reja, amarré mi bici y entré a esa casa que fue mi refugio y mi hogar, y a la que nunca más pude regresar.
Comentarios