Volviendo a casa / Uno: Antes de amanecer




    Cuando volvía de la fiesta, embriagado y tambaleante, pensé en ti. Pensé en tu risa y en nuestros besos apasionados en la oscuridad cómplice de esas frías noches de invierno de aquel ya lejano 1995. Quizás tú también las recuerdes a veces, pero eso no tengo cómo saberlo, ¿no es así? El alcohol me hizo creer que ese tiempo nunca existió, que solo nos cruzamos brevemente en la calle, que cruzamos miradas por unos segundos, y todo lo demás lo inventó mi febril imaginación. Caminé solo toda la noche y, ya cerca del amanecer, con el naciente sol bañando mi cara, miré mis manos, como en mis sueños, solo para darme cuenta que debía dejarte ir, que ya no tenías lugar en mi solitaria mente.


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